miércoles, 20 de febrero de 2019

BAUHAUS



Durante la República de Weimar (1919–33), Alemania vivió el boom de las artes y oficios inspirada en el movimiento Arts and Crafts inglés y promovida por Walter Gropius, (veterano de guerra).
Lo que Gropius tenía en mente era que la nueva Alemania destruida por la guerra sería reconstruida por una generación de jóvenes con habilidades prácticas e intelectuales para construir una sociedad más civilizada y menos egoísta.

Walter Gropius

Para ello, nació la Bahaus (casa de construcción) establecida en Weimar, una escuela de carácter democrático e educativo que podría impartir un plan de estudios fuera de lo convencional pensado para que cada estudiante siguiera su propio ritmo interno a nivel artístico y personal.

Bauhaus


Lo que Gropius quería implementar, eran que los estudiantes de Bellas Artes colaboraran con todo tipo de artesanos, para eliminar las barreras entre artesanos, arquitectos y pintores, y así crear una obra de arte social. También copió el modelo de Arts and Crafts de William Morris, en el que los estudiantes empezaban como aprendices, pasaban a oficiales, y finalmente, se convertían en maestros (siempre teniendo en cuenta, que eran lo suficientemente buenos para avanzar). Y finalmente, contratar a grandes profesionales, para que los estudiantes fueran formados por maestros reconocidos de la intelectualidad alemana de la época.

Estudiantes de la Bauhaus


Si por algo se caracterizaba la escuela era por sus legendarias fiestas, generalmente temáticas (fiesta blanca, fiesta del metal, fiesta de los cometas) y casi siempre de disfraces, donde, como es de suponer, corría el alcohol y otras sustancias. La Bauhaus también trabajaba las fiestas como una obra de arte.

Cambio de orientación
Previniendo el desastre, y presionado políticamente por acoger a todo tipo de izquierdosos, excéntricos y holgazanes, Gropius se vio obligado a tomar cartas en el asunto. La filosofía artesanal y anti materialista había acabado para la escuela. Ahora había que hacer dinero y llevar el concepto de Bauhaus a una escala más industrial, pero sin perder la esencia.
Un golpe maestro fue traerse al neoplasticista Theo van Doesburg, que fue más o menos el creador de la Bauhaus que todo el mundo conoce: líneas rectas, simplicidad y eficacia.

Theo van Doesburg


Producción de arte
La maquinaria se puso a trabajar y de la Bauhaus de esos años salieron todo tipo de diseños como: lámparas, sillas, mesas, escritorios, juguetes, señalización, murales, vidrieras, alfombras, joyas, entre otros.
En todo el mundo empezaron a conocerse las creaciones de diseño fresco y original de la Bauhaus, sin importar ideologías ni fronteras.

Sillas diseñadas por la Bauhaus


Fin del sueño
Pero Gropius tenía enemigos. Quizás el peor era Adolf Hitler, antiguo artista fracasado, que estaba empezando a subir políticamente con su partido de agitadores y bravucones que parecía tener hipnotizada a cada vez más gente.
Hitler odiaba tres cosas: el modernismo, los intelectuales y los judíos. En la Bauhaus abundaban todos estos especímenes, así que cuando el führer se hizo al fin con el poder, la escuela tenía los días contados.
Gropius decidió hacerse un lado y le cedió las riendas a un más que eficiente Mies van der Rohe, que trasladó la escuela a Dessau y luego a Berlín.
En 1933 la más grande escuela de arte y diseño del mundo se convirtió de la noche a la mañana para el gobierno en un nido de víboras y alimañas creando arte decadente y subversivo, por lo que se ordenó su cierre inmediato. Y para que nadie olvidara lo que detestaba las abominaciones que se hacían ahí, organizó una exposición de EntarteteKunst.
Todo el arte moderno del país fue saqueado y destruido.


Logo de la Bauhaus


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